¿Alguna vez has sentido que una foto no logra capturar la esencia de un lugar?
La fotografía va más allá de simplemente disparar; es un arte que se transforma en una composición única, influenciada por el observador, el entorno y el instante en que decides apretar el obturador. La gente se mueve, el sol se desplaza, las nubes cambian y el viento juega su papel.
He tenido la suerte de viajar por 38 países, y al principio, mi búsqueda era la foto perfecta: esa imagen sin turistas, con la luz ideal y cada detalle en su lugar. Pero, ¿sabes qué? Esa búsqueda me frustraba.
Un día, compartí mis inquietudes con una amiga y ella me dijo: “La foto debe mostrar el paisaje como lo ven tus ojos. Si buscas una imagen de Google, descárgala de internet”. Ese comentario cambió mi perspectiva por completo. Dejé de buscar la perfección y empecé a capturar lo que realmente veía. Fue muy sorprendente porque empecé a prestar atención a los detalles, a los colores, a la gente, a la ropa que utilizaba, como interactúan, empecé a notar como vivíamos el espacio.
Había días en los que hacía mucho calor o mucho frío y eso hacía que no me sintiera tan a gusto en determinados lugares, las personas en masa hacían que a veces no disfrutara de algunos lugares y las largas esperas me aburrían.
Pero la mayoría de los lugares que visité no eran silenciosos ni tenían cielos de película. Eran destinos turísticos, llenos de vida, con un ambiente único: un sol abrasador, una lluvia torrencial o un clima intermedio. Mis fotos de París reflejan eso, porque no estaba sola en la ciudad; cada rincón estaba lleno de personas y momentos compartidos. (ver: https://deliberarte.com/exposicion-actual/ )
¿Por qué siempre buscamos mostrar una ciudad ideal?
Pensemos en la Fontana di Trevi. Si somos uno más de los que soñaron con conocerla, ¿por qué anhelamos una foto donde solo estamos nosotros y la fuente? ¡Es un lugar que recibe a unas 10,000 personas al día! Es una hermosa locura, pero es la realidad.
¿Por qué nos reímos de quienes simulan sostener la Torre de Pisa? Sí, es verdad es cómico ver a tantas personas hacer la pose a la vez, pero los que hemos tenido la fortuna de conocerla, también hicimos esa misma pose o nuestra propia versión de esa.
Hoy, un año después de ese maravilloso viaje, al ver mis fotos, revivo cada momento. Me siento de nuevo allí, llena de vida, con una profunda añoranza y ganas de volver. Porque, al final, eso es lo que una foto representa: un recuerdo. Un medio para revivir momentos, emociones y experiencias que van más allá de lo visual.
Este texto pretende ser un recordatorio de que la belleza de un lugar radica en su autenticidad, en la vida que lo rodea y en las historias que se entrelazan en cada rincón. Todos hemos caído en la trampa de querer la foto perfecta, pero, al final, lo que realmente importa son los recuerdos que esas imágenes evocan.
Así que, ¿cuál ha sido tu foto favorita de tus viajes y qué historia hay detrás de ella? ¡Me encantaría leerla!
